sábado, 28 de marzo de 2009

Por los ojos de mi mamá

Era un nuevo año y necesitaba hacer chequeos médicos a toda mi familia, aprovechando las vacaciones y el tiempo que aún faltaba para empezar de nuevo las jornadas de estudio de mis hijas, decidí llevarlas al oftalmólogo para mirar cómo estaban sus ojos y los míos. Para mí sorpresa el médico José Jesús Jaimes Ramírez me dijo que tenía un grave problema de visión, cataratas en ambos ojos, lo que explicaba las fuertes migrañas que me daban frecuentemente y la incapacidad de ver claramente, aconsejando que debía operarme y que el valor por cada ojo era de millón quinientos mil pesos, precio que incluía los mejores lentes (Americanos). Ante este problema decidí consultar con otros médicos oftalmólogos, tanto particulares como del seguro, para que me orientarán y certificarán qué las cataratas justamente eran mi problema visual; llevándome a consultar con Bareño, médico muy reconocido por su profesionalismo, quién después de chequearme y hacerme los exámenes respectivos, me confirmó que tenía cataratas y que debía operarme, dándome toda la información respectiva de la enfermedad y el costo que debía pagar por la operación, el cual era de dos millones quinientos mil pesos por ambos ojos. Basada en esta información, acudí al seguro social para otra versión, buscando siempre nuevas opciones que evitaran la operación y también para que quedara constancia en mi historia clínica. El seguro me remitió a un médico del doctor Virgilio Galvis, que corroboro lo dicho por los dos médicos anteriores, dándome un tratamiento de gotas y diciéndome que solicitara una cita con el doctor Virgilio en dos meses. Ya con estas tres versiones de excelentes médicos, y con las recomendaciones de amigos, vecinos y familiares, tome la decisión de operarme, ya que tenía las cataratas muy avanzadas y era peligroso que dejara más tiempo sin operarme, porque podía darme glaucoma, con la posibilidad de perder la vista, lo que me llevo a descartar la tercera opción que era la del Seguro Social. Muy cuidadosamente empecé a analizar las dos alternativas que me quedaban, pensando que ambos eran buenos médicos, ambos me daban la opción de tener los mejores lentes, que me dejarían con una visión 20/20 (sin gafas). La primera opción comparada con la segunda, implicaba mayor coste por la operación y los lentes, aún así decidí gastar un poco más, debido a que el médico José Jaimes es amigo personal de mi hermana, lo que me daría más confianza y seguridad con los productos que él utilizaría para mi operación.

Pensando en la propuesta de valor de la opción uno, y en los atributos que me daban más beneficios para lo que es primordial para mí y debido a lo nerviosa que me encontraba por la operación, tome la decisión de operarme el siguientes martes, después de una revisión y unos exámenes generales de mi estado. La operación fue muy dolorosa por todas las inyecciones que me aplicaron y la anestesia, pero ante todo escuchaba al médico decirle a sus asistentes que me dieran lo mejor en todo los productos, para que la operación fuera un éxito total. Después de una hora larguita, salí de la sala de cirugía para mi casa con varias recomendaciones para mi recuperación. Después de cuatro meses debo decir que me siento muy bien, veo a la perfección, no necesito gafas y se disminuyeron los dolores de migraña que me mataban. La sensación que tengo en estos momentos es de placer, porque superó las expectativas que tenía sobre los resultados de la operación, ahora puedo compartir mis opiniones en cuanto a la ropa que compran mis hijas, pues mi visión ha mejorado notablemente. La verdad seguiré recomendando al médico José, a mis amigos, familiares, vecinos y demás personas que me rodean.

Publicado por: Nina Martinez

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